Regreso a clases: hábitos para cuidar la salud durante el cambio de rutina

El regreso a clases implica mucho más que preparar útiles, uniformes y horarios. Después de las vacaciones, niñas, niños, adolescentes y adultos deben adaptarse nuevamente a una rutina con horarios establecidos, actividades escolares, traslados y menos tiempo libre. Este cambio puede generar cansancio si no se acompaña de hábitos que favorezcan el bienestar.

Incorporar pequeñas acciones en el día a día puede ayudar a que la transición sea más sencilla. Dormir adecuadamente, mantener una alimentación equilibrada, cuidar la higiene y mantenerse hidratado son algunos de los hábitos para cuidar la salud que pueden hacer una diferencia durante esta etapa.

1. Recupera poco a poco los horarios de sueño

Durante las vacaciones es común modificar la hora de dormir y despertar. Al regresar a clases, recuperar de golpe el horario habitual puede resultar complicado. Lo recomendable es establecer una rutina nocturna constante y procurar que las horas de descanso sean suficientes. También puede ayudar limitar el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir, preparar con anticipación la mochila y evitar actividades estimulantes justo antes de acostarse.

Un descanso adecuado favorece la concentración, el aprendizaje y el rendimiento durante la jornada escolar.

Mujer dormida

2. Comienza el día con un desayuno equilibrado

El desayuno puede aportar energía para comenzar las actividades del día. Una alimentación variada puede incluir frutas, cereales integrales, alimentos ricos en proteína y una fuente de lácteos o alternativas equivalentes, de acuerdo con las necesidades de cada persona. También es importante evitar que la falta de tiempo sea motivo para saltarse comidas. Preparar algunos alimentos desde la noche anterior puede facilitar la organización de las mañanas.

3. Mantén una buena hidratación

Entre clases, actividades deportivas y traslados, mantenerse hidratado es fundamental. Llevar una botella de agua reutilizable puede facilitar que niñas, niños y adolescentes tengan acceso a líquidos durante el día. La cantidad necesaria puede variar según la edad, actividad física, temperatura ambiental y otras condiciones individuales. Por ello, es conveniente prestar atención a las señales de sed y mantener una hidratación regular.

Jarra de agua natural

 

4. Refuerza los hábitos de higiene

El regreso a espacios con mayor convivencia hace que la higiene de manos sea especialmente importante. Lavarse las manos con agua y jabón antes de comer, después de ir al baño y al regresar de lugares públicos es una práctica sencilla que debe formar parte de la rutina. También conviene enseñar a los más pequeños a cubrirse al toser o estornudar y evitar compartir objetos personales, como vasos o cubiertos.

5. Prioriza una alimentación variada

Durante el ciclo escolar, una alimentación equilibrada puede contribuir al bienestar general. Incluir verduras, frutas, leguminosas, cereales, proteínas y grasas saludables permite obtener diferentes nutrimentos. Para facilitar este hábito, pueden prepararse refrigerios sencillos como fruta fresca, yogur, semillas o un sándwich equilibrado, considerando siempre las necesidades y recomendaciones específicas de cada persona.

6. Considera los suplementos solo cuando sean necesarios

Una alimentación variada suele ser la principal fuente de vitaminas y minerales. Sin embargo, existen situaciones en las que un profesional de la salud puede recomendar algún suplemento. Por ejemplo, productos con vitamina C, como Redoxon, pueden formar parte de una conversación con el médico o farmacéutico cuando existe una necesidad específica. Es importante recordar que los suplementos no sustituyen una alimentación equilibrada ni deben utilizarse para prevenir o tratar enfermedades por cuenta propia.

Tomar vitamina C

7. Incorpora actividad física

Después de varias semanas de vacaciones, retomar progresivamente la actividad física puede ayudar a adaptarse nuevamente al ritmo escolar. Caminar, andar en bicicleta, practicar algún deporte o simplemente jugar activamente son opciones que pueden integrarse a la rutina. Además de favorecer la condición física, mantenerse activo puede contribuir al bienestar y a una mejor organización del tiempo.

8. Organiza la rutina para reducir el estrés

Una buena organización también forma parte del cuidado de la salud. Preparar uniformes, mochilas y alimentos con anticipación puede evitar prisas durante la mañana. Establecer horarios para estudiar, descansar, comer y realizar actividades recreativas permite encontrar un equilibrio entre las responsabilidades escolares y el tiempo personal.

Uniformes para regreso a clases

Un regreso a clases más saludable

La adaptación a la rutina escolar no tiene que ser complicada. Incorporar gradualmente hábitos como dormir bien, alimentarse de manera variada, beber suficiente agua, mantener una buena higiene y realizar actividad física puede ayudar a comenzar el ciclo escolar con mayor bienestar.

Finalmente, ante dudas sobre vitaminas, suplementos o cualquier aspecto relacionado con la salud de niñas, niños y adolescentes, lo más recomendable es consultar con un profesional de la salud. Cada persona tiene necesidades diferentes y un acompañamiento adecuado permite tomar mejores decisiones durante todo el ciclo escolar.